La matanza de Oslo nos ha dejado perplejos a todos. Pensábamos que estas cosas solo pasaban en Estados Unidos, donde cualquier loco tiene armas a su disposición para matar a quien le de la gana. No aceptamos fácilmente que “aquí”, en Europa, pueden pasar estas cosas. Sin embargo, tenemos un caldo de cultivo estupendo para locos de este tipo. En Europa, si, pero también en España.
A muchos nos han llamado la atención las alusiones a España y a su gobierno del perturbado que el otro día se puso a matar gente en Oslo. Alusiones al gobierno de Zapatero, a sus ministras, etc. Alusiones que me recuerdan mucho (mucho) a las brutales sandeces que día tras día se escuchan en algunas radios, televisiones y periódicos de nuestro país. De hecho, hemos escuchado cosas mucho peores. Insultos, mentiras, exageraciones, manipulaciones. De todo tipo. Entre risitas de colegueo.
Ha llegado un punto en que lo consideramos tan normal y cotidiano que nos reímos de ello. Cogemos cortes de aquí y de allá para llenar los espacios de humor de radios y televisiones, cuando deberíamos estar buscando resquicios legales para impedir que ocurra, o deberíamos estar movilizando a los legisladores para parar esto de una vez. Pero pensamos que la libertad de expresión vale para todo, que las mentiras masivas, la manipulación intencionada de la infromación a gran escala y la creación de estados de opinión es algo que podamos tomar a la ligera. Pensamos en la mal sobrevalorada libertad de expresión y llegamos a la conclusión de que no podemos hacer nada. De manera que, como es inevitable, por lo menos nos reímos de ello. Qué risa. Qué divertido.
En España hace muchos años que se siembra odio. Aunque los mismos que se lo han trabajado durante tanto tiempo hoy miren para otro lado y se sientan muy compungidos por lo que ha pasado (de cara a la galería), siguen estando ahí. Dejarán pasar unos días y luego seguirán con lo suyo, como si nada hubiera pasado.
En España hace muchos años que se siembra odio. Y quien siembra odio, tarde o temprano, recoge cadáveres.