La crisis, la crisis. Parece que no se va a ir así como así. Al principio parecía un simple problema de confianza entre bancos que tenía que pasarse una vez se aclararan entre ellos. Luego la cosa se complicó con los déficits, los problemas de confianza de los mercados, etc, etc.
Ahora que ya llevamos unos años, está claro que la crisis no se arreglará hasta que no se les haya pagado la fiesta a todos aquellos que la disfrutaron mientras pudieron. Y que conste que no estoy hablando de macroeconomía. Con esto me refiero a las pobres medianas y pequeñas empresas. Las mismas que llevan meses y meses llorando a bancos, administraciones y empleados propios porque ya no tienen dinero para seguir adelante (al menos eso es lo que dicen).
Antes una se preguntaba por qué los bancos daban créditos a mansalva, o por qué la gente se compraba unos casoplones que no se correspondían con su nivel de vida… ahora yo me pregunto: ¿dónde está el dinero que ganaron las pequeñas y medianas empresas cuando las cosas íban bien? ¿Por qué van de víctimas cuando, en la mayoría de los casos, ellas también han pecado de excesos, de opulencia, de despilfarro, de dejadez?
Como siempre, el sentido de la responsabilidad se ha perdido por el camino. Como siempre, las cosas las acaba pagando el de abajo, que casualmente muchas veces es el que menos culpa tiene. Al ciudadano de a pie no le basta con estarles mirando la espalda a los banqueros ni con los continuos recortes de las administraciones, además tiene que estar pagando el dinero que sus pequeños y pequeñas jefes/as gastaron en su día:
- Llevando a la família a conocer otros continentes.
- Comprando coches de gama media - alta.
- Realizando actividades poco asequibles con regularidad (léase: submarinismo).
- Haciendo ostentación pública en bares y restaurantes de todo tipo.
- Haciendo ostentación pública de todo tipo de tecnología de última generación.
- Pagando seguros absurdos, plazas de parquing innecesarias, facturas de servicios varios que ascendían a cantidades astronómicas pero que se pagaban sin miramientos y sin espíritu de optimización.
- Pagando sueldos desorbitados… ah, perdón. Esto no. Curiosamente, esto es algo en lo que las empresas siempre han tenido ciertas ansias ahorrativas.
Cuando todo ese dinero (con el que ahora las empresas podrían aguantar y salir adelante, pero que gastaron como si no hubiera mañana) haya sido repuesto por los aguerridos y sacrificados trabajadores (quienes cobran menos y trabajan más bajo amenaza de quedarse en la calle), todavía no habrán vuelto las cosas a la normalidad. No. Antes es necesario que ellos recuperen el nivel de vida previo. Entonces y solo entonces, quizá los empleados vean recompensados sus esfuerzos del pasado y del presente. Solo quizá.