miércoles, 27 de julio de 2011

Estupidez Vacacionil.

En verano siempre estoy más activa. En contraste con los duros inviernos (que paso en la tupida base de los pelos), cuando aprieta el calor suelo colgarme de la punta de algún pelo largo. Desde donde, por cierto, estoy más al tanto de lo que ocurre a mi alrededor.
No se si será por ese plus de actividad, pero ya llevo unos días dándole vueltas a un tema. Y parece que por fin he llegado a la conclusión. Durante mucho tiempo he estado preguntándome si las actitudes humanas pueden medirse o incluso calcularse. ¿Las matemáticas (una de las pocas cosas humanas realmente útil e infalible), son aplicables para calcular la estupidez?

Ojo avizor desde la más larga de las pestañas, he estado atenta, pensando y pensando sin cesar, observando los comportamientos de la gente durante esta calurosa estación e intentando determinar todas las variables que podrían explicar la estupidez humana, concretamente la que manifiestan durante su periodo vacacional. Al fin, creo que lo he conseguido. ¡Señoras y señores, les presento la asombrosa fórmula de la Estupidez Vacacionil (FEV)!

EV = (t x c) + e elevado a la n.

Es una fórmula de aplicación individual, para la que tendremos en cuenta las siguientes variables:

- La temperatura ambiente (t): medida en grados Celsius.
- El precio del coche que usa (c): en dólares, por aquello de hacerlo más internacional.
- La edad del individuo (e).
- La nacionalidad (n): que tiene un valor fijo para cada país. He establecido una escala del 1 al 10, donde un español tendría un 5, un alemán un 6, un italiano un 7, un holandés un 8, un inglés un 9 y un francés un 11.

Jugando un poco con la fórmula, la conclusión parece muy clara. Un francés de 70 años con un Mercedes de última generación en un día de 38ºC es uno de los seres más insoportables que uno pueda encontrar sobre la faz de la Tierra.

Como se me va la perola. Igual no me sienta bien tanto sol.